Despojo




Necesito escribirte
Aquella necesidad
sombra redonda de sol
de todo aquello que restó de tus pasos
de los ojos de tus pájaros
sobre mis hombros

En el fondo de mi vaso
todo lo que muere
la huella dolorosa de rutina
y esta ciega flor brotando

Pero cómo decirle:
Basta, pequeña, porqué brotar
con la saliva tan lejana

Y heme aquí,
escribiéndote
cuando el hoy se me muere
sobre los párpados

con el kilometraje arrastrándome el deseo
con el deseo de enésimos kilómetros
de tantos números extraños
Y usted, tan bobo,
bobamente rosso bello



Vi al elefante hacerse camino a 21 pasos de mí. El elefante y los maníes dejados a mi andar, aquella tierra olfateada, el berrido azulado buscando atardecer.


Y dime

de qué color es hoy tu sonrisa

de qué van las piedras debajo de los pies del mar.


Elefante, acurrucado

en el currucucú.

aún la noche camino de luna.

Aún tan larga.



3


Mueren los niños ahogados por sus madres,
mueren dentro de la tina verde,
verde el tapiz de la camilla,
el camisón y el consultorio.
Verde todo este mes,
verde y sangre no nata,
rojo nunca arribado,
maldecidas tu boca y la mía.
Verde la palta antojo de mañana.

Sé cómo mueren los niños,
las tinas y las fuentes aún no formadas,
cómo mueren mis dedos
y el Sol entre mis manos,
cómo se marchita el jarrón sin flor
en una mesa de a dos,
cómo se matan las madres
antes del vuelo de la monarca


Futón



Sólo quiero ir a casa
para encontrarte en algún parque algún domingo de algún año que aún no llega.

0,0


Tienes dos dedos atrapados entre mi pecho.
Yo, no más brillo que el sol sobre las gafas.

El sol globo amarillo encerrado en un callejón es el único tesoro que conservo. Hoy no tengo más que vida inflamada, la –itis- tan dispersa, a veces llamada felicidad. Mediocridad mía, van a decir, con el corazón inflamado y la garganta a grito montaña en silencio. Hoy soy una montaña, un árbol en una hoja, un paso flotando hacia la calle de tu boca. Hoy no quiero más que una góndola sobre el río de la estrada. Las gafas, el sol, el ruido de la ciudad, la montaña silenciosa que llevo dentro. Y es que aquí es todo amarillo aún la luna no alumbre, a veces algo naranja chispita morada, pero tú no tienes idea de lo que hablo, porque me bastas así, tan hermoso y desnudo, tan tu boca en la mía, tanta lumbre en el vientre.

Yo amo a las lágrimas de quienes sienten, el vuelo taciturno de quienes aún sin alas vuelan. La sencillez de las risas no ahogadas, del iris così redondo luna llena de aullidos. Amo tus dedos atrapados en la guitarra de mi pecho, técnica nido de pájaro, nido de pájaro de tus cabellos.

Pequeño rayo de sol, esquina de felino crispado.


Duke. It's all I feel



Despertó


Sólo necesitaba Jazz, un saxo llorón lleno de todo, lleno de baúl niño roto, de la voz del padre en el hipotálamo infantil. Jazz sin más consecuencias fatídicas sin convulsiones de llanto factura que erosionan los ojos mensualmente sin descuento ni crédito a plazos. La necesidad consistía, básicamente, en escuchar con los párpados bien caídos Black and Tan Fantasy, y sentir cómo la introducción del piano poseía las entrañas halaba de los muslos de los cabellos de las uñas, cómo engarruñaba cada vértebra, pétalo por pétalo, hasta dejarle como masa ósea llena de tanta pasta blanca de tanta anestesia no legalizada.

Y necesitaba Jazz porque la cocaína se le había escondido en la garganta, porque ya no se desbordaba de los oídos ni le chafarrinaba las uñas. Siete días, donde siete no significaba cuatro líneas miriópodas tres veces al día, siete era sólo el número mecha larga para prender la pólvora para esperar esquina turbulenta y decirse en tono bajito conciencia aturdida, sí, me siento alienada me siento rutina cansina de tanto esto de tanto no aquello.

Los pies no habían perdido el gusto por caminar, pero caminaban en círculo en octágono en otras ocasiones en forma pentágono pero siempre en círculo, los ojos miraban de frente a veces abajo no vaya ser que el pesimismo se olvide de uno y allí vaya uno a saber cuántas tazas con café habría que prepararse para no perder el drama de nouvelle vague. Está bien, nos vamos a reír mucho, sin sentirnos metafísicos ni metacartesianos y no sé cuanta meta metadona más, pero no vamos a perder la fosas nasales mucosa blanquecina en el intento.


Distonía mía movement # 2



Burroughs se equivocó conmigo, a mi la desgracia me vino en forma de gato y tal vez yo le vine a muchos en tal forma. He aquí, me saco el sombrero y me quedo, completamente desnuda porque la falda me queda demasiado corta y el miedo no tiene suficiente sábana para cubrirme. He aquí yo, con un moretón de brazo izquierdo porque siempre he sido una diestra desviada, una diestra desviada que se inyecta de mala forma, de mala gana y con una madre que olfatea el químico en los cabellos que restan en la bañera.

Y sin moverme, estado de putrefacción, me estoy pudriendo y sonrío porque ¿no has visto a las manzana pudriéndose?, haciéndose arena acuosa hasta que ¡blam blap! Estrechas la mano sobre su superficie y se abren como capullos totalmente putrefactos y dibujándote una gran boca que, según yo, me sonríe. Pues así se puede, puedes sonreír y estar pudriéndote paralelamente. ¡Paralelamente! Parar lo lelo, lo pasmado, lo fatuo, aquella falta de razón en la que inmerso, aquel universo paraloslelos

Y sólo es haber tomado aquel tren de despedida ante tanto desapego y acabar aquí, en esta estación de piel roída de tanta intravenosa de tanta intramuscular, no me vuelvas a preguntar ¿IV o IM? Todo es la misma mierda, mierda es lo mismo, Todo. Déjame sentada en el borde la bañera, no creo que me ahogue la marea ante mi ignorancia al nadar, quizás la ignorancia no nos conduzcan a la felicidad, pero al menos, nos libera de las dudas, mas...

¡vamos Gioia qué hipocresía por parte tuya!

¿Qué sería yo sin mi marea de dudas, sin mis preguntas sin respuestas, sin mi hipocondría mental?

Es la bañera, la radio en Filarmónica para no escuchar más voces que recorren este laberinto y vaya, mi pequeño Minotauro totalmente dopado, mea culpa, mea culpa meada dentro de la honda tina, sólo ve, camina, no vuelvas la mirada atrás. Y allí esa imagen, la más preciosa, lubricada en sueños de la glándula pineal: de espaldas pelo atado en alto y el cuello reluciente en contraste con la bañera percudida de tanto paso en falso de tanta caída en el rostro de tanto Marat muerto en el pecho de mi bañera.



Vão

Es la mierda
que nos cubre saco negro de invierno
el que no se despega del cuerpo
el que se pudre sobre la espalda
mierda de ventilador velocidad número tres
que escribe frases que se nos murieron en la boca
y que yo nunca te dije que soy un jarrón de pedazos mal cosidos
que entre nosotros sobra el agua y falta el aire
y que toda saco negro lleno de cigarros los bolsillos para no olvidarte

y mira, caro mio, cómo avanza ese bicho que nos carcome
cómo la entraña se nos retuerce cada vez que caemos de bruces
y cada vez tener que levantarse
cada vez salvar a la muñeca del incendio
¡ay de bruces, cariño! que el mentón lo tengo destrozado
y por eso allí me ves tan muda muerta y mustia

la mierda
donde lo único eterno es el café mañana pasado
y el pulmón sobreviviente desgastado